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Cómo acabé siendo la bailarina de la familia (por Helena)

 Señorita Dani:


Primero que nada, quiero aclarar que en mi familia el ballet siempre fue muy importante, ya que por parte de mi mamá son siete hermanas, por lo que en la familia predominan las mujeres.

Tenía 16 años, uno lo que puede imaginar es que a esa edad ya era imposible recibir un castigo así, pero me equivocaba.

Era jueves por la tarde y yo me preparaba para ir a mi entrenamiento de fútbol como de costumbre, cuando me despedí de mi mama. Me respondió con un "¿a dónde vas? Hoy es la presentación de ballet de tu prima Carolina, y por supuesto no vas a faltar" Rayos, pensé, que aburrido ir a un festival de ballet. Le contesté que no iba a ir a ese tipo de pendejadas, y después me fui a mi práctica de fútbol.

Llegando de fútbol, y mi madre y mi hermana del festival, mi madre me dijo que mi prima Caro se puso muy triste y enojada por haber faltado a su festival, y como era de esperarse en mi familia llena de tías y primas, todas estaban muy indignadas conmigo. 

"Bueno -dijo mi mama- lo menos que puedes hacer es ir mañana por la tarde al festejo en casa de la abuela, y ahora sí vas a ir". "Qué tan malo puede ser ir por un pastel en la tarde, es mucho mejor que un festival de ballet", pensé.

Al día siguiente llegamos a casa de la abuela y todo muy normal, hasta que mi mama me pidió que la acompañara al cuarto de arriba. Así lo hice, y para mi sorpresa, en el cuarto nos esperaba Carolina. Cuando entré mi madre cerró la puerta y me dijo “Ahora sí vas a pagar por lo que hiciste ayer, sabes que el ballet es algo muy importante para la familia y te valió ofender a Caro y a todas, quítate la ropa." Le dije que no, por lo que mi prima Caro me agarro de los brazos y llegaron los refuerzos: Inés y Susana (otras primas) llegaron al cuarto a someterme junto con Carolina y madre, en menos de dos minutos estaba en mis boxers, sometido por cuatro mujeres, cuando mi madre me dijo: "si no cooperas, vamos a subir las fotos a facebook, y de pasada te quedarás por más tiempo así, tu decides" Bajo esa amenaza, acepté, "de acuerdo, pero ¿que me va a pasar?" a lo que mi madre respondió "vas a pagar por lo que hiciste, vamos a hacer que te guste el ballet, a partir de ahora te llamaras Helena" al escuchar esas palabras me puse rojo, y después me ordenó que me quitara los boxers, "¡NO, por favor no! Mis primas no me pueden ver desnudo". Mi madre no me escuchó y sacó unos calzones rosados, y me los entregó. En fin, me desnudé y mis primas me vieron todo y no pudierron evitar carcajearse, después me puse los calzones enfrente de ellas y parecía que les estaba dando un infarto de tanta risa, mientras yo comenzaba a llorar de la humillación. 

Después de eso mi madre le pidió a mis primas que bajaran para que no se arruinara la sorpresa, quedando en el cuarto madre, Caro y yo. Después Caro me entregó un brassier blanco, ordenándome que me lo pusiera. Así lo hice. Después sacó unas mallas blancas y supe lo que iba a pasar: me las tuve que poner. A los pocos minutos Caro sacó del closet el traje de ballet que había usado un día antes. Mis predicciones habían sido correctas. "No, por favor, se los suplico, no puedo ponerme eso" yo gritaba y lloraba, pero parecía que nadie me escuchaba, Caro se acercaba con el tutú de ballet rosado y carcajeándose me lo entregó, mi madre veía todo con los brazos cruzados con cara de satisfacción. No tuve más remedio que ponérmelo, después me maquillaron completamente: polvos, delineador, chapas, labios rojos y ojos azules. Coronaron su tarea entregándome una tiara y las zapatillas de ballet. "Ahora sí ya va a empezar la función" -dijo mi madre " ve avisar a todas que la pequeña Helena está lista" y Caro bajó a avisarle a todas.

Mis tías y primas se sentaron en las escaleras, siendo alrededor de veinte en total, y en eso mi madre hace la presentación de la pequeña bailarina Helena, y cuando salí muerto de la vergüenza, todas se rieron sin parar por unos dos minutos. Yo tenía la cabeza agachada. De pronto, Caro puso en la bocina una sinfonía de ballet que tenía unas diez canciones de cuatro o cinco minutos. 
-"Ahora sí, -dijo mi tía Marcela- "hay que hacer que le guste el ballet". Comenzó la música y me obligaban a dar vueltas y bailar como bailarina de ballet mientras todas se reían y tomaban fotografías. Después de que se acabó la grabación, salió Carolina. Y venía vestida con unos leggins blancos y me dijo "ahora sí, tu castigo es besarme ambas pompas veinte segundos, y después en medio de las pompis un minuto". Todas mis tías aplaudían y se reían. 
-"De ninguna manera, ya cumplí el castigo del ballet, ya no me pueden castigar dos veces" a lo que mi madre respondió "No, ese no fue tu castigo, esto del ballet, como todas te lo hemos dicho, es algo que hicimos solo para que te gustara el ballet, el castigo te lo va a poner Carolina, que fue a la que le hiciste la grosería". 
-Por favor, no me hagan esto, ya es demasiado" pero Carolina llegó con el lápiz labial rojo y así, enfrente de todos me puso más lápiz labial del que ya traía puesto. Después, me puso lip gloss transparente para dar brillo. Finalmente se agachó y tuve que besarle el trasero en ambas pompas y en medio, mientras todas mía tías y primas tomaban fotos y reían sin parar. 

Una vez terminado mi horrible castigo, Caro me dijo que me agachara hacia abajo, dejando en exhibición el payasito del traje de ballet junto a mis mallas y mi gran trasero, después me dio cincuehta nalgadas. Cuando terminó de humillarme, todas me vieron llorar y me dijeron "No te preocupes, Helena, vamos a comer un poco de pastel para que ya no estés triste". Después del convivio pude regresar a cambiarme, y finalmente a la hora de despedirme, todos me dijeron "ojalá que ahora sí te guste el ballet, Helenita".

Besos,
Helena.

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